Esta mañana, digo mañana por decir algo porque eras más bien noche cerrada, de camino a la facultad para sentenciar todos los conocimientos adquiridos sobre Freire, escucho en la radio...

"El Rafita" (asesino de Sandra Palo) en estado de libertad vigilada, ha sido descubierto en el robo de un coche...Y digo yo. No encuentro la relación entre libertad vigilada y robo de un coche.¿ Me lo puede explicar alguien?

¿Y el revuelo que se ha montado por querer instaurar en España la cadena perpetua? Pero cadena perpetua al estilo de muchos países europeos. Que aquí nos pensamos que la cadena perpetua es el "de ahí ya no sales". Porque claro, exige la revisión periódica cada tantos años del presidiario... con la tan molesta y tan criticada frase "soltado por buena conducta".

 Y es que aquí queremos ser más papistas que el Papa. Porque claro también hay que pararse a pensar en lo que es el encarcelamiento en España. No un castigo, sino un régimen de reeducación del detenido para su reinserción en la sociedad. Venga vale, vamos a dejarlo así...  pero que conste que hay cosas en las que discrepo.

Porque ayer día 24 se cumplió un año de la desaparición de Marta del Castillo. Y con el encarcelamiento de Miguel Carcaño y la actual (me guardo el término de momentánea porque no tiene mucha pinta de cambiar la situación) libertad de su "piara" de compinches, sólo he podido llegar a la conclusión de que la reinserción  y la reeducación en las cárceles de España está dejando mucho que desear. A las pruebas me remito. Un año después, dice el cerdo mayor que no sabe dónde está el cuerpo. Vale, lo dejo aquí. Pero ¿será posible que un niñato de esa edad pueda quedarse con España, con las autoridades y con su puta madre? ¿Es admisible que a los etarras les hagan cantar la biblia en verso, y a estos niñatos no le arranquen donde han tirado un cuerpo?...

Pero esto es España,  el país de la democracia y las libertades. ¡Viva la Pepa!

Aquí lo dejo, no sin antes decir, que muchas veces me avergüenzo de ser española por estar bajo la representación del que manda y de los que quieren mandar.