"Cuando en la noche te envuelven

las alas de tul del sueño

y tus tendidas pestañas

semejan arcos de ébano,

por escuchar los latidos de tu corazón inquieto

y reclinar tu dormida cabeza sobre mi pecho,

diera alma mía cuanto poseo

la luz, el aire y el pensamiento.

 

Cuando se clavan tus ojos

en un invisible objeto

y tus labios iluminan

de una sonrisa el reflejo,

por leer sobre tu frente

el callado pensamiento

que pasa como la nube

del mar sobre el ancho espejo,

diera alma mía cuanto deseo

la fama, el oro, la gloria, el genio

 

Cuando enmudece tu lengua

y se apresura tu aliento

y tus mejillas se encienden

y entornas tus ojos negros,

por ver entre tus pestañas

brillar con húmedo fuego

la ardiente chispa que brota

del volcán de los deseos

diera alma mía por cuanto espero

la fe, el espíritu, la tierra, el cielo."

 

 (Bécquer)