Esta mañana cuando me desperté y me miré al espejo, vi que tenía los ojos hinchados. No me acordaba que anoche había estado llorando hasta las tantas. Como un bebé al que le han quitado un juguete.
"¿Yo contigo? No, nunca y nada". Ha puesto fin a un calvario que me estaba destruyendo poco a poco. ¿Siento que me han partido el corazón? Puede que sea eso. Pero qué tres palabras tan contundentes...! son capaces de destruir el corazón más fuerte.
Ahora, con los pies en el suelo, me doy cuenta de que estoy cansada de toda esta tormenta. Pero si soy sincera, no sólo me ha roto en cachitos. Esas palabras se han llevado mis esperanzas, mis ilusiones, mis ganas de imaginar, mis ganas de soñar, mis ganas de compartir... se lo ha llevado todo, y me ha dejado vacía. Ya no se me apetece escribir en mi diario, ya no tiene sentido. Ya no tienen sentido muchas cosas.
Pasa el día, pasa la gente... y me veo inmóvil. Todo funciona a mi alrededor, pero parece que no reacciono. Llevo un rato mirando al frente, poniendo en pie palabras. Pero todo lo veo borroso.
Y es que me doy cuenta, que ya es mediodía y sigo llorando.

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