Anoche no podía dormir pensando que todo había acabado, que todo se había esfumado. Pero he dejado de amargarme porque se que lo que sentí fue real. Y si en algún lugar, en un futuro lejano nos reencontramos le sonreiré con alegría y recordaré las mil y una risas, y cómo en cierto modo aprendimos la una de la otra, y me recordaré a mi creciendo en el amor.

Porque el mejor tipo de amor es aquel que despierta el alma y nos hace aspirar a más, nos enciende el corazón y nos trae paz a la mente. Eso es lo que ella me ha dado y lo que yo esperaba dar siempre.