Pensar que no estoy donde debo estar. Pensar que no merece la pena lo que hago, que resulta poco fructífero el sufrimiento que conlleva... Esos son los dilemas que me rondan en la cabeza. Y con quién los comparto? A quién hago participe de todo esto? A los que no lo entienden? A los que piensan que lo que hago es un paseo? A los que me dicen que voy sobrada sin tener ni zorra de cómo voy realmente?  O a los que me piden a mí que les ayude en sus mismos dilemas?

Que cada palo aguante su vela... que la mía hace tiempo  que se tambalea y me temo que como la muevan mucho, va a terminar por venirse abajo.  Pero claro, es que mi mástil es fuerte, mi mástil no se derrumba ante nada... nadie ha escuchado nunca aquello de "las apariencias engañan"?  Tanto le cuesta a la peña acercarse y preguntar simplemente si estás bien? Si necesitas algo? Si quieres hablar?

Podría llevarme horas y horas hablando de lo mismo, de mis problemas, de mis inquietudes, de mis necesidades... pero nunca ha sido lo mío aburrir a los demás, cansar con mis incesantes "por qués"... aunque  ahora mismo, sin saber por qué (valga la redundancia) me vea de mierda hasta los ojos, no mi mierda claro... Pero nadie se da cuenta de que también  tengo unas necesidades, nadie se da cuenta de que aunque no eche lagrimas estoy llorando por dentro? Porque esto me importa, lo que hago me importa, y me exprime, y me agota, y hace que lo mande todo a tomar por culo y al día siguiente a necesitarlo como el respirar...

Saberme en ocasiones incomprendida, no escuchada, tener el ansia de escuchar unas palabras y no encontrarlas en ninguna parte. Pero parece ser que en eso consiste la vida, en eso consiste todo... en entender de una puñetera vez, que por cojones, estamos solos.